Comenzaron las clases

Grandes y chicos tienen que preparase

El miedo más común que experimentan los niños pequeños es el miedo o la ansiedad cuando tienen que separarse de sus padres. Este miedo se presenta en todas las culturas y en todos los niños. Tienen temor a ser abandonados por sus progenitores y ello está relacionado con el miedo a perder el amor de sus padres. Sienten que si lo abandonan es porque no lo aman.

¿Qué sucede en realidad?

Alrededor de los siete meses el bebé comienza a manifestar la angustia al extraño, empezando a reconocer a su madre y angustiándose cuando ella está ausente. A partir de esa edad, el bebé llora cuando no ve a su mamá, sintiendo temor de que ella lo abandone y lo haya dejado de amar. Cuando la madre regresa, el niño la ve y se calma, dándose cuenta de que no fue abandonado. Este comportamiento se puede observar en los primeros días de la guardería o en la relación con una niñera nueva.

En los primeros días de clases el niño pequeño llorará y gritará, pues es una forma de presionar para que los padres regresen. A continuación mostraremos algunospasos a seguir para sobrellevar mejor esos momentos:

1  Respirar y calmarse. Los gritos y llantos de los niños son normales.

2  Despedirse de los hijos y partir sin dudas.

3  Trasmitir en forma tranquila y segura que mamá o papá se va y vuelve. La frase más importante para calmar el miedo al abandono es: “Me voy y volveré. Siempre voy a volver”.

4  Es imposible evitar la tensión y el llanto del niño ante la partida de los padres, pero al tranquilizarlos e irse tienen la oportunidad de enfrentar esa situación.

Lo importante es que los progenitores no sucumban a los llantos ni muestren dudas al respecto, pues hay padres que vuelven y tratan de consolar a sus hijos.

¿Qué evitar hacer?

* Amenazar con frases tales como: “Si no te callas, te dejo para siempre. Cállate o no te quiero más”.

* Mostrar ambivalencia o dudas en el momento de la despedida.

* Decirles: “No tengas miedo pues es normal que el niño lo sienta”.

Al pasar los días, la angustia por la separación decrece, aunque hay niños más lentos en adaptarse. Si pasa el tiempo y la conducta permanece, es una señal de que algo está sucediendo en su desarrollo emocional. No importa su edad, pero si tiene cuatro años y es la primera vez que va a la escuela es normal que llore. En cambio, si tiene la misma edad pero va a la guardería desde el primer año de su vida, es significativo que llore al tercer año de concurrir al centro educativo. Luego del período de adaptación las lágrimas deberían cesar. Lo contrario, la falta de angustia, también es una alarma. Si el niño pequeño no llora ante la separación indica que no se angustia ante la ida de sus seres queridos.

Los llantos nacen de la rabia y la frustración ante la partida de sus progenitores, mezclándose también con la tristeza de esos momentos dramáticos para ellos. Si los padres sucumben ante los gritos y regresan, los niños aprenderán que manifestando ese comportamiento obtendrán lo que desean, empleando el mismo método en un futuro.