Phubbing: Una dolencia de estos tiempos

PHUBBING: UNA DOLENCIA DE ESTOS TIEMPOS

El término phubbing fue creado en Australia en el año 2007 y surgió como consecuencia de la aparición de los teléfonos inteligentes. La expresión proviene de la conjunción de dos palabras inglesas: phone (teléfono) y snubbing (menosprecio). Refiere a aquellas personas que están todo el tiempo prestando atención a su teléfono móvil, ignorando a la persona que tienen al lado.

PHUBBING EN NIÑOS

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Para empezar a entender el concepto, es importante señalar que el ser humano desarrolla sus recursos personales y madura en compañía de otras personas, nunca en forma solitaria o aislada. El contacto humano sirve para que el niño alcance un buen desarrollo a nivel motriz, intelectual, social y afectivo. Si el medio ambiente no ofrece estímulos suficientes, su desarrollo podría enlentecerse o incluso llegar a estancarse. Un niño que prefiere pasar horas frente a una pantalla en vez de interactuar con otro ser humano, pierde una oportunidad de crecimiento personal, privándose de recibir los estímulos necesarios para madurar. Si bien una de las ventajas de este tipo de teléfonos es que pueden ser llevados a lugares como la cama o el baño, su uso en espacios compartidos -como la mesa y el living- son nocivos. Se sugiere por lo tanto que durante las comidas los padres hagan que el niño apague su celular o bien lo lleve a otra habitación de la casa, fuera de su vista y oído. Es posible que las primeras veces se enoje, pero eso le servirá para ejercitar la tolerancia a la frustración, fortaleciéndolo como persona. Como el niño aprende con ejemplos, es importante que los padres hagan lo mismo con sus celulares, retomando así los lugares de encuentro y enseñándoles a los pequeños a priorizar el contacto y el vínculo humano.

Los padres deben preguntarse ¿Qué sucede con los vínculos familiares en su hogar?, ¿Qué pasa que su hijo prefiere el contacto con su celular, qué está evitando?, ¿Tal vez está intentando alejarse de conflictos que tiene en su hogar con hermanos o padres?

 Los niños actuales se desarrollan motrizmente y cognitivamente más velozmente que hace unos años, sin embargo maduran afectivamente más lento y adquieren destrezas sociales más lentamente que los niños de hace una o dos décadas. Las habilidades sociales y la madurez afectiva no se adquieren frente a las pantallas sino en el contacto humano. Son los padres quienes deben educar a sus hijos respecto al uso adecuado de la tecnología, impartiendo normas claras, tal como lo hacían nuestros progenitores –no hablar con la boca llena, esperar que todos se sirvan la comida antes de empezar a comer o pedir permiso antes de levantarse de la mesa.