Los hijos del divorcio, y las fiestas

Llega Navidad, fin de año y la tensión familiar aumenta en los padres separados y/ o divorciados. Definir con quién pasará el niño es algo que debe resolverse en un diálogo entre los adultos.

La decisión es siempre de los padres, transferir al niño la responsabilidad de elegir con quién pasar las fiestas los pone en una encrucijada y cualquiera sea la decisión, los podría hacer sentir culpables de abandonar a uno de sus progenitores. En el caso de hijos adolescentes es diferente, si bien se los puede involucrar en la decisión, los padres seguirán teniendo un papel importante en la resolución final.

Nadie se casa para divorciarse, hay un proyecto que se rompe y según como cada integrante de la pareja resuelva sus sentimientos, podrá o no elaborar el duelo por esa situación. Si los padres se conectan con lo que sienten – dolor, frustración, rabia, sentimientos de engaño, desvalorización- podrán enfrentar con más facilidad las situaciones complejas con sus hijos.

Cuando el dolor es muy fuerte, para intentar disminuirlo, los progenitores pueden negar los sentimientos negativos o proyectarlos en otras personas, como por ejemplo los ex. En ciertas circunstancias la frustración por la situación afectiva en que se encuentran es tan fuerte que no consiguen tener en cuenta el bien de los hijos. Los niños perciben estas situaciones y pueden preguntar sobre lo que observan. En estos casos ayuda utilizar palabras simples como: “me siento triste” o “tengo rabia, pero pasará”, “no es por tu culpa, son temas de adultos”.

Los primeros años de divorcio son los más difíciles, en ciertas situaciones la herida no está cerrada y los padres -sin intención- no colaboran en llegar a acuerdos para lograr la estabilidad y la calma de todos. A veces uno de los padres comienza a convivir con una nueva pareja y esto también aumenta la tensión.

descarga-12

El primer paso es tomar consciencia de lo que cada padre siente ante su divorcio para no tener a los hijos como rehenes de la separación de la pareja. El segundo paso es tener una actitud madura y resolutiva sobre el tema de con quién pasarán los hijos las fiestas, para evitar sufrimientos inútiles en los niños. En el caso de que los padres no logren ponerse de acuerdo, pueden recurrir a un psicólogo que oficiará de mediador, ayudándolos a resolver la situación y llegando a un acuerdo que favorezca a los niños.

A pesar de que sea difícil separarse de los hijos en estas fechas, el mejor regalo de Navidad para un niño es que los padres se adapten a la situación y actúen responsablemente, logrando el bienestar de todos.

Psic. Fanny Berger